Un narcotraficante comenzó a organizar ollas comunes en su población, pero atrás de este supuesto interés por ayudar a los vecinos, se escondía la intención de ocultar su negocio ilícito. Ocupaba esta olla común como una fachada y nada menos que para vender droga lo cual, por cierto, despertó la indignación de los vecinos y la alerta de la Fiscalía que ve con preocupación cómo el narcotráfico se apodera de distintos espacios sociales.

“Todos los días, con llaves, abría la sede social, participaba además de la organización de una olla común que se realizaba en ese lugar a beneficio de los vecinos del sector. Compraba alimentos de la olla común, repartía los platos que ahí se preparaban, pero en esta misma sede social realizaba las actividades ilícitas de venta de droga”, relata Tania Sironvalle, Fiscalía de Análisis Criminal Centro Norte.

Se refiere a Juan Carlos Oyarzún, un sujeto de 52 años que fue detenido por parte de personal de la PDI en la comuna de Conchalí, debido al delito de microtráfico. De acuerdo a las investigaciones, este hombre se dedicaba a comercializar droga mientras aparentaba dirigir una olla común dentro de una sede social del sector.

En el pasado, este sujeto ya contaba con condenas por microtráfico. Ahora, se aprovechó de la pandemia para seguir con su negocio.

Pablo Cárdenas, uno de los organizadores de la olla comunitaria Renacer de Maule III, comenta que con este tipo de hechos “están aprovechándose de la gente, del dolor, del hambre que está sintiendo. Eso es lo más terrible”. Este hombre asegura que en casi 6 meses, han entregado más de 25 mil porciones sin nada a cambio y que ese es el real espíritu de este tipo de actividades.

“La gente no está para que uno lucre con ellos. Es para poder ayudar la que tenga y puedan recibir su plato de comida día a día”, cuentan otras personas que participan en la iniciativa.

Tras 10 días de vigilancia, detectives de la Bicrim de Conchalí allanaron cuatro casas, incluida la colindante a la sede deportiva. Encontraron droga, cannabis y clorhidrato de cocaína, además de una pistola, munición, un chaleco antibalas y casi $7 millones. En tanto, no habían ni rastros de comida.

“Lo que nos preocupa como Fiscalía y las policías también, es cómo los sujetos que se dedican al tráfico ilícito de droga empiezan a coptar espacios de la vida comunitaria. Eso es sumamente importante que nosotros podamos ponerle un coto y un límite a tiempo para poder irrebatándoles estos espacios”, destaca la fiscal Sironvalle.

Un colaborador de Oyarzún también fue detenido, y quedó con arresto domiciliario total, mientras que el narcotraficante con prisión preventiva.

 

 

Fuente: http://www.24horas.cl